¡Así es como el ajo puede alterar su salud en solo tres días!

El ajo, que pertenece a la familia Liliaceae, es originario de Asia Central o Kirguistán, pero se ha cultivado desde la antigüedad en la región del Mediterráneo y ahora en casi todas partes del mundo.

Es una planta herbácea animada, compuesta por una docena de vainas envueltas en una membrana blanca y sedosa, dispuestas alrededor del tallo de la raíz.

El vástago mide aproximadamente 40 cm de altura y es cilíndrico plano y acanalado en la parte inferior.

Las flores son blancas o rosadas, y se agrupan en un umbral terminal, que luego se cierra en una cápsula con una punta muy larga.

Uso general del ajo.

Las personas han estado utilizando el ajo durante miles de años como alimento y medicina. En la Edad Media, el ajo era considerado muy eficaz contra la plaga. En 1858, Louis Pasteur estudió oficialmente las propiedades antibióticas del ajo. En la década de 1950, el Dr. Albert Schweitzer usó la planta para tratar efectivamente el cólera, el tifus y la disentería en África. Antes del uso de antibióticos, se usaba como tratamiento para las heridas durante las dos guerras mundiales.

El ajo es ahora un remedio natural para una amplia gama de enfermedades que van desde la aterosclerosis, los accidentes cerebrovasculares, el cáncer, los trastornos inmunitarios, el envejecimiento cerebral, la artritis e incluso las cataratas. De hecho, el ajo es rico en muchas vitaminas, minerales y otros poderosos antioxidantes.

A muchas personas no les gusta el ajo debido a su olor, pero el ajo funciona precisamente porque pica: su aroma explosivo proviene de su ingrediente más activo, que se convierte en varios compuestos de organosulfuro para reducir la Procesos de oxidación, inflamación y destrucción celular.

Remedio 1:

Pelar un diente de ajo y dividirlo en varios trozos. Tráguela con un vaso de agua como si fuera un medicamento (es decir, sin masticar) con el estómago vacío. Esta receta puede ayudarte a combatir el colesterol y la presión arterial alta.

Remedio 2:

Hierva 3 tazas de agua y cuando alcance el punto de ebullición agregue 3 dientes de ajo picados y 1 cucharada de canela en polvo. Deja que la mezcla se enfríe y tómala todo el día.

Remedio 3:

Poner 1 diente de ajo, picado crudo en una taza de agua hirviendo. Cubrir la mezcla y dejar enfriar. Agregue el jugo de un limón y tómelo con el estómago vacío.

precauciones:

El ajo puede ser muy irritante para el sistema digestivo. El consumo excesivo (generalmente más de 5 dientes de ajo por día) puede causar hinchazón excesiva, dolor abdominal, diarrea e incluso daño a los glóbulos rojos.

El ajo se mueve hacia los pulmones y la corriente circulatoria, dando un olor intenso en la respiración y el sudor. Este olor puede estar presente entre 4 y 18 horas. Una forma de contrarrestar este olor es consumir perejil.